La defensa del territorio aquí y allá

¿Qué significado tiene el territorio para nosotros/as y para los pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina?, ¿qué es lo que nos diferencia y al mismo tiempo nos une?, ¿cuáles son las amenazas a las que nos enfrentamos, para poder defender nuestros territorios, nuestros espacios?… Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron a lo largo del taller que se hizo con estudiantes de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid.

Viernes 11 de mayo, víspera de puente de San Isidro. A pesar de tener poca afluencia de público, los que se encuentran en el aula están lleno de inquietudes, observaciones, intervenciones y preguntas sobre el tema que venimos a contarles: la defensa de la tierra y el territorio que llevan a cabo los pueblos indígenas guaraníes de Bolivia y Paraguay, así como afrodescendientes de Colombia y Ecuador.

Tras un diálogo en donde sale a florecer conceptos como el relativismo cultural, la imposición o la injerencia, pasamos a la fase de la acción. Para ello, les pedimos que utilicen su imaginación y se trasladen a un lugar de la selva, donde vive la comunidad Silvify. Un lugar que está impregnado de tradiciones, de identidades y de etnias y que, en definitiva, da forma y sentido a los seres humanos que en él viven. Sin embargo, en este contexto, una compañía ha pensado hacer un centro turístico.

Frente a tal situación, Álvaro, Cristina, Antonio, Belén, Julia, Jesús, Aitor, Inés y Lynbov se colocan en círculo y se meten en la piel de los personajes que participan en esta hecho ficticio. Representantes de la compañía, ministerio, ayuntamientos, de asociaciones de Derechos Humanos, de medio ambiente, así como personas que viven en la comunidad comienzan a hablar por la boca de cada uno de ellos. A medida, que las conversaciones van a avanzando, los componentes del grupo empiezan a creerse sus papeles y los comienzan a defender a capa y espada. Aunque la comunidad está firme en su decisión de no ceder, las ofertas de la empresa y las presiones del ministerio, provocan que los primeros empiecen a dudar de su posición. En medio de la discusión alguien del grupo dice:

-¿Realmente se escucha la opinión de los indígenas?… Para qué les preguntan?. La empresa y el ministerio acabará haciendo lo que quiera.

La respuesta a la primera pregunta es afirmativa, ya que las las luchas de los pueblos indígenas y afrodescendientes han conseguido logros, como por ejemplo la firma de la Convención 169 de la OIT, la cual obliga a los estados que la firmen a consultar a las comunidades antes de llevar a cabo un proyecto. Si bien es verdad que estas luchas están organizadas, es precioso que tengan un apoyo, acompañamiento y un respaldo. Es ahí donde entramos nosotros/as. Con nuestro arte, nuestra escritura y nuestras acciones podemos apoyar procesos que contribuyen a dar un paso más hacia la defensa y la protección de los Derechos Humanos.

El tiempo, mal compañero en algunas ocasiones, llama a la puerta y nos invita a terminar con el debate que los participantes han comenzado. Al final del taller una chica aprovecha para invitar a sus compañeros/as a participar en Imagina tu plaza, con el fin de “compartir reflexiones, opiniones y acciones sobre el espacio público, los efectos del urbanismo hormigonero y las posibilidades de vivencia de los espacios comunes”. Mientras tanto, a miles de kilómetros, las comunidades Yakye Axa y Sawhoyamaxa, en Paraguay, hacen fotos, para reivindicar lo que son, lo que necesitan y lo que piensa. Las dos acciones usan el arte. Las dos, luchan por preservar los espacios a los que pertenecen. Las dos, son diferentes, pero en la esencia, son iguales.